Hace mucho tiempo que fuimos a jugar 1984: Big Brother de El Gran Escape, pero, por alguna razón, se nos había olvidado publicar la reseña. Somos conscientes de que, desde que jugamos, se han ido haciendo modificaciones, pero reseñaremos nuestra experiencia. Sabíamos más o menos qué podíamos esperar de esta empresa, pues ya habíamos hecho Heaven & Hell y nos había parecido muy divertida. Lo que tienen en común sus salas es que siempre tienen algo un poquito diferente. Vamos a ver qué tal nos fue.
HISTORIA
Todo parece normal en Londres, si no fuera porque todos nuestros movimientos están siendo vigilados por el Big Brother. A cambio de vivir en una sociedad en paz y segura, hemos sacrificado nuestra intimidad y nuestro libre albedrío.
Vosotros formáis parte de la Hermandad, un grupo rebelde, y uno de vuestros supuestos compañeros ha resultado ser un agente doble y os ha delatado. Os han detenido y ahora esperáis pacientes vuestro castigo… ¿o no?
Por suerte, un compañero ha conseguido hackear las cámaras de la prisión en la que estáis encerrados y, si colaboráis, quizá logréis encontrar una salida a la situación.
INMERSIÓN
Empezaremos el juego con el game master ya metido en papel, por lo que nos será fácil meternos en la historia. Su trabajo no se va a limitar solo a dar pistas, sino que podremos (y deberemos) interactuar con él si queremos avanzar en la historia. No obstante, queda bastante claro cuándo llegan esos momentos, ya que el propio game master os «invitará» a hacerlo. Los que nunca hayan jugado una experiencia con acting quizá se sientan un poco perdidos, así que nuestro consejo es que os dejéis llevar y disfrutéis para sacarle todo el partido a la sala.
En cuanto a la ambientación, esta nos traslada a algún tipo de edificio de la segunda mitad del siglo XX (¿1984? Sospecho que sí), con elementos de la época muy realistas que, sin embargo, no llegan a ser todo lo espectaculares que podrían ser. La ambientación funciona perfectamente y es más que creíble, solo le falta ese FUAH que te haga querer mirar a todas partes para no perderte nada.
JUEGO
Los puzles van a ser en gran parte analógicos, no nos olvidemos de que estamos en el siglo XX, pero lo suficientemente variados como para que eso no suponga algo negativo. Hay una cantidad adecuada para un grupo no muy grande, pero quizá algo justos para los equipos numerosos (como suele pasar, vamos). No obstante, muchos de ellos permiten la colaboración a la hora de resolverlos, así que nadie tiene por qué quedarse de brazos cruzados.
La fluidez, como otras salas de esta empresa, es un reto en sí misma. No son salas fáciles, aunque tampoco imposibles. Habrá momentos en los que todo fluya con rapidez, pero, precisamente como hay puzles de todo tipo, siempre va a llegar alguno que se nos resista un poco más y nos obligue a pensar un rato. Ah, y si has vivido la época analógica de la humanidad, juegas con una importante ventaja en algunos de los juegos.
CONCLUSIÓN
Tengo que decir que 1984: Big Brother de El Gran Escape nos sorprendió. Si bien en un primer momento puede parecer algo simple, es muy divertida y hay un detalle en concreto que no hemos visto en otras salas que nos sacó una sonrisa más cuando ya habíamos acabado de jugar. Recomendamos esta sala para un grupo de hasta cuatro o cinco jugadores (si tienen poca experiencia) aunque dos jugadores experimentados podrían defenderse bien. Es una sala disfrutable y exigente que no os decepcionará.
C. del Amparo, 32, 28012 Madrid
https://www.elgranescape.es/
info@elgranescape.es
911 477 751
605 115 698
Transporte público:
Metro: Lavapies (L3), Tirso de Molina (L1)
Bus: líneas 6 y 78
Aparcamiento: ¿Qué haces con coche por el centro de Madrid? Olvídalo.






