Hace unos meses nos invitaron a pasar un fin de semana en La Borda de Pastores para probar su escape room, La última habitante, y descubrir todas las actividades que ofrecen. Así que, sin pensárnoslo demasiado, nos embarcamos en un largo viaje para conocer este lugar. Pero ¿mereció la pena? ¡Os adelantamos que sí!
Antes de empezar, queremos recalcar que esta reseña es del evento en general. Más adelante publicaremos una específica de la escape room.

INSTALACIONES
Nada más poner un pie en La Borda de Pastores, el lugar te enamora. Todo está impecable, cuidado hasta el más mínimo detalle y decorado para crear un ambiente acogedor. Además, se encuentra en un entorno natural rodeado de montañas que transmite una enorme sensación de paz. Se nota el esfuerzo que hay detrás de cada rincón para que los visitantes disfruten de su estancia.
Algo que nos gustó especialmente es esa sensación de estar lejos de la civilización, desconectados del ajetreo diario y rodeados de naturaleza. Sin embargo, las instalaciones están relativamente cerca de varios pueblos y a unos 40 minutos de Huesca, por lo que puedes disfrutar de esa tranquilidad sin sentirte demasiado aislado.
Y si el entorno ya nos había conquistado, el equipo humano terminó de ganarnos por completo. Desde el primer momento hasta la despedida, recibimos un trato estupendo. La atención, la organización y la pasión con la que hacen su trabajo contribuyeron a que viviéramos un fin de semana de diez.

ACTIVIDADES
La jornada comenzó puntualmente a las 11:00 h con una presentación a cargo de las chicas de Huella Pirenaica. Nos ofrecieron una fantástica introducción a la historia de la Pardina de Ayés y al proyecto de divulgación sobre el Ternasco de Aragón. Da gusto escuchar a personas que transmiten tanta pasión por su territorio, sus tradiciones y su patrimonio. Gracias a ellas, descubrimos la importancia de preservar las costumbres de la zona.
Después llegó el momento de conocer al rebaño de la mano de Michel, el pastor, y de su inseparable perro Tizón. Tras unas primeras explicaciones sobre las ovejas y el trabajo diario del pastor, nos acercamos a los animales para acompañarlos en un paseo hasta el roble centenario.
Fue una experiencia preciosa, auténtica y muy cercana. Caminar junto a las ovejas, observar su comportamiento y descubrir cómo trabaja el pastor nos permitió acercarnos a una realidad que quienes vivimos rodeados de asfalto no siempre tenemos la oportunidad de conocer. Sin duda, fue uno de esos momentos que te ayudan a desconectar de todo lo demás.
A continuación, visitamos el museo del ovino, un espacio muy interesante y didáctico, pensado tanto para adultos como para los más pequeños. A través de sus contenidos, aprendimos sobre la ganadería tradicional y comprendimos mejor su importancia en la vida rural.
Tras una mañana tan completa, tocaba reponer fuerzas con una comida típica pastoril. ¡Y vaya si lo hicimos! Nos sirvieron unas migas de pastor espectaculares, un guiso con ternasco y, de postre, las tradicionales trenzas de Aragón. Todo estaba delicioso: platos caseros, abundantes y de gran calidad, perfectos para recuperar energías después de tantas horas al aire libre. De esos que te hacen querer repetir aunque ya estés más que lleno.
Con el estómago contento, llegó el turno de las dos actividades que nos quedaban: los juegos tradicionales y el escape room.

JUEGOS Y CIERRE DE LA JORNADA
Los juegos tradicionales fueron una forma estupenda de continuar la jornada, con retos entretenidos, risas y ese pique sano tan divertido. Una propuesta sencilla, pero muy divertida, que nos permitió compartir buenos momentos y puso el broche perfecto a las actividades del día.
También llegó el momento de probar La última habitante, el escape room diseñado por Cat2heory. Os hablaremos de esta aventura con más detalle en una reseña independiente, porque creemos que merece su propio espacio. Por ahora, podemos adelantaros que nos pareció una propuesta muy bonita y divertida que, además de entretenerte, te permite conocer el mundo rural. Una forma muy original de unir el mundo de los escape rooms con la historia y la esencia de La Borda de Pastores.
Después de tanta actividad, otro momento especial: acercarnos al roble centenario para contemplar el atardecer. Disfrutar de la montaña a esas horas, en plena calma, fue una manera preciosa de seguir aprovechando la experiencia. Después nos esperaba una cena maravillosa y el merecido descanso.

ÚLTIMO DÍA
Al día siguiente, después de desayunar —y aquí tenemos que hacer una mención especial a los pedazo de desayunos que preparan, porque merece la pena levantarse solo por ellos—, nos esperaba la última actividad del fin de semana.
Esta vez tocaba recorrer el monte acompañados de las chicas de Huella Pirenaica, que nos hablaron de las plantas de los alrededores y nos explicaron el papel de las ovejas en el cuidado del medio ambiente. Fue una propuesta muy interesante para comprender cómo se relacionan la ganadería, la naturaleza y el mantenimiento del paisaje. Además, el paseo nos regaló unas vistas impresionantes de La Borda de Pastores, una despedida difícil de mejorar.
Y así, casi sin darnos cuenta, llegó el momento de marcharnos. Nos despedimos del equipo y de las instalaciones, aunque ya empezábamos a echar de menos a las ovejas y la tranquilidad que nos habían acompañado durante esos días. Nos llevamos un montón de buenos recuerdos y esa sensación de paz que cuesta encontrar cuando vuelves a la rutina.

¿LO RECOMENDAMOS?
¡Al 100 %! Repetiríamos sin dudarlo. La Borda de Pastores reúne unas instalaciones preciosas, un entorno natural envidiable, una gastronomía espectacular y actividades con las que aprender, divertirse y desconectar. Pero, por encima de todo, cuenta con un equipo humano de diez que consigue que te sientas a gusto desde el primer minuto.
Nos parece una propuesta estupenda para descubrir la vida pastoril, acercarse a la naturaleza y disfrutar de una escapada diferente. Y, si además eres aficionado a los escape rooms, combinar todo esto con una aventura como La última habitante es un auténtico puntazo.
¡Muchísimas gracias por invitarnos y por hacernos disfrutar de un fin de semana tan especial! Nos marchamos encantados, con las pilas recargadas y muchas ganas de volver.
