“La mina de Diavik” / Unreal Room Escape (Madrid)

Era noticia. Unreal abría su famosa sala en Madrid. La espera fue larga y difícil, pero mereció la pena.

En cuanto se abrieron las reservas, nos lanzamos a hacerle un hueco en nuestra ruta, aunque no negaremos que ya habíamos dejado de antemano un ratito libre por si sonaba la flauta. Al final tuvimos suerte y la mina abrió sus puertas antes de que la parte ilicitana del equipo abandonara las tierras madrileñas.

Tan solo lleva un par de días abierta, pero ya os adelantamos que se va a convertir en una de las visitas imprescindibles de la capital. De hecho, ¿por qué me sigues leyendo? Tira pa’ La mina de Diavik.

Ahora en serio. Vamos a hablar un poquito de la sala. Como siempre, hablemos de la ubicación. Si vais en transporte público, lo tendréis fácil, pues se encuentra cerca de la parada de metro de Pueblo Nuevo (L5 y 7). Si preferís acercaros en autobús, tenéis disponibles las líneas 38, 48, 109, 113 y 146. Respecto a lo bien que se aparca por la zona, no tenemos referencias. Si conoces la zona y quieres informarnos, déjanos un comentario.

La historia logrará que cualquier persona que juegue pueda empatizar con su personaje, pues nuestra misión consiste en adentrarnos en una mina abandonada en la que ocurrió un terrible accidente con muchos muertos. ¿Ayudar a posibles heridos? ¿Buscar los cuerpos o las identidades de los fallecidos? ¡No! Vamos en busca de un mineral valiosísimo que nos hará ricos. ¿Quién no se lanzaría a la aventura con un objetivo tan noble?

La ambientación es, sin duda, el punto más fuerte de esta sala. Ya habíamos oído maravillas de la sala de Barcelona, pero, en este caso, encontramos unos escenarios que están a la altura de Hollywood. Lo mejor es que, con cada paso que demos, nos iremos metiendo aún más en la atmósfera. Nada está puesto al azar y no encontramos cosas que desentonen. Nada de cables o interruptores semiocultos ni pantallas de televisión. ¡Estamos en una mina! Solo un consejo: llevad ropa que no os importe manchar y, sobre todo, zapato cómodo. Nos lo agradeceréis.

El Game Master nos hará sentir desde el principio como si estuviéramos dentro de la historia y no nos abandonará en ningún momento del juego. No queremos decir que vaya a bajar con nosotros a la mina, pero sí que estará pendiente de lo que hacemos en todo momento para poder encaminarnos correctamente si nos atascamos. No sé si os pasa a vosotros, pero a nosotros hay pocas cosas que nos hagan sentir menos unidos a un game master que el hecho de que nos pregunte qué hemos hecho hasta ahora cuando le pedimos una pista. Pues no va a ser el caso de La Mina de Diavik. Nuestro Game Master, a través de un walkie imposible de dejar atrás, estará en contacto con nosotros siempre que lo necesitemos.

En cuanto a puzles, tenemos que admitir que es de lo más variadito que hemos encontrado. Incluso han conseguido que hagamos algunas cosas que nadie hasta ahora nos había hecho hacer (en serio, id cómodos). Hasta los puzles que nos puedan sonar un poco más se verán de forma diferente, pues están totalmente adaptados a la ambientación de cada espacio. Nos podremos dividir, de tal forma que habrá trabajo para todos los miembros del equipo y nadie se aburrirá.

La fluidez también está muy bien trabajada. Al principio, como en casi todas las salas, te cuesta un poco saber qué tienes que hilar con qué, pero en cuanto te encaminas en la buena dirección es un no parar. La propia sala te va orientando hacia el siguiente punto sin que sea necesaria la constante ayuda del game master (aunque no dudéis en pedir pista, que es un encanto). Como decía, el ritmo va sufriendo un notable crecimiento, haciendo que al final de nuestra partida estemos, sin darnos cuenta, dándolo todo de un puzle para otro.

La recomendamos para todo tipo de grupos, aunque quizá en pareja pueda resultar un poco complicada por la cantidad de tareas que hay que realizar. Eso sí, si la pareja tiene experiencia y coordinación suficiente, adelante, pero que se pongan un poco de café en vena antes de entrar, les va a hacer falta. Los grupos grandes no se sentirán incómodos ahí dentro, hay suficiente espacio para que todos revoloteen de un lado para otro sin molestarse.

En general, es una sala que os va a hacer salir con ganas de volver a entrar. De hecho, es la única pega que se le puede poner, porque es tan buena que vais a querer poder hacerla de nuevo. El nivel de las salas de escape no deja de subir, y La Mina de Diavik es un claro ejemplo de ello.

Duración90 minutos
Género:Aventuras
Nº jugadores:2 – 7
Precio por grupo:2 p – 66 €
3 p – 75€
4 p – 88 €
5 p – 100 €
6 p – 108 €
7 p – 112 €
Dificultad:3 sobre 5


PUNTUACIÓN:
Mina de Diavik

NOTA MEDIA: 9,66

 

OTROS JUGADORES OPINAN:

CONTACTO: 

Calle Sambala, 94, Madrid
https://unrealroomescape.es/madrid/ 
madrid@unrealroomescape.es
625 628 106

 

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