“Escape de Endor” / The secret of the Old Tower (Torrevieja)

Retomamos nuestras reseñas antiguas con la de la primerísima empresa que abrió una sala en Torrevieja. Una vez más, fue una de esas que descubrimos por casualidad más que por publicidad o boca a boca. Teníamos unos amigos de la zona que querían probar este mundillo, y los metimos en el ajo.

La ubicación de la sala es muy parecida a la de Trasgu. De hecho, están a la misma altura, pero a unas calles de distancia, ambas cerca del puerto. Para aparcar no tuvimos problemas, pero también porque fuimos en invierno. ¡Torrevieja en verano es otro mundo! Cerca tenéis también la línea G de autobuses urbanos y a apenas 7 minutos andando está la estación de autobuses. La sala en sí está localizada en una agencia de viajes, algo que parece meramente anecdótico, pero que va a marcarla profundamente.

La historia, por si no lo habíais deducido por el título, es la misma que la de Star Wars Episodio VI: El retorno del Jedi. En concreto, aquella en la que Han, Leia y otros soldados rebeldes se infiltran en la base que tiene el imperio en el planeta Endor para hacer volar las defensas de la segunda estrella de la muerte. Nosotros haremos el papel de soldados rebeldes.

Si hay algo que diferencia esta sala de otras es el enorme listado de misiones secundarias que has de cumplir antes de salir. Eso sí, por cada una que cumplas, paran el reloj durante 1 minuto. ¿Compensa? Pues no estamos seguros, ya que nosotros las hicimos todas, pero nos quedamos a las puertas de salir. Desde luego, si os entretenéis, tenéis que aseguraros de coordinaros muy muy bien.

Pasemos a la ambientación. Este es probablemente uno de los puntos más flojos de la sala. Aunque había habitaciones más elaboradas que otras, por lo general no resultaba demasiado convincente como base imperial. Es más, en algunos sitios había elementos que hasta desentonaban con la temática (¿qué hace merchandising de Star Wars para niños ahí?) y nos sacaban aún más del estado inmersivo del que todo escaper debería disfrutar al hacer una sala.

La sala era mayoritariamente lineal, aunque hubiera algunos puntos en los que había tantas cosas que hacer en una misma habitación que no lo pareciera. El problema fue la poca variedad de puzles. Aunque seguramente habría alguno distinto, el recuerdo que nos ha quedado es que íbamos de candado a candado, sin nada más. Ergo, la sensación que nos dio la sala es de ir avanzando a trompicones. Abrías un candado y te parabas en uno nuevo. Es cierto que las salas old school tienden a ser nuestras favoritas, pero tiene haber un mínimo de trabajo detrás para ello.

Por último, el game master. Su papel era el de rebelde que quedaba al otro lado de la puerta para darnos instrucciones sobre cómo avanzar, un papel que se tomaba muy en serio. Y muy literalmente: no dejaba de dar pistas, aunque no las pidiéramos ni las necesitáramos. ¡Un poquito de libertad! Lamentablemente, no es lo único que le ha penalizado en las puntuaciones: tuvimos un problema en el primer puzle. La llave que teníamos que coger a ciegas no estaba y por más que le insistiéramos no aceptaba que no pudiera estar, por lo que perdimos un montón de tiempo hasta que subió a comprobarlo él mismo (y, efectivamente, no estaba). Si bien luego sumó parte del tiempo perdido, no sumó todo, y eso, junto con el estado de humor general que quedó tras el incidente, afectó negativamente a la experiencia jugable.

Ojo, no es que penalicemos el error en sí. Somos muy comprensivos y entendemos que los game master son humanos y las salas difíciles de llevar. Es normal que tarde o temprano tengas algún descuido. Aunque el game master tenga que entrar (rompiendo así la atmósfera), no nos lo tomamos a mal. Lo que sí penalizamos es la actitud. El no actuar de inmediato, no creer la palabra de los jugadores y el hacerles perder demasiado el tiempo. No puedes tener a los jugadores casi 15 minutos atascados en un sitio.

También queda especialmente feo que los jugadores estén en el puzle final, que es resolverlo y abrir la puerta, y les eches porque ya se les ha acabado el tiempo. Hasta ahora, en prácticamente todas las salas de las que no hemos salido nos han dejado ese par de minutos extra que necesitábamos para terminarla, aunque luego no contara como tal. Teniendo en cuenta, además, que había habido una incidencia al inicio del juego que afectó al tiempo total que tuvimos, qué mínimo que tener un detalle, ¿no?

En general, saltaba a la vista que esta escape room era un extra para el hombre (¿recordáis lo que hemos dicho de la agencia de viajes antes?). Y cuando algo no es tu negocio principal, se nota. Se nota en el mimo, en los detalles y en la atención. En una sala hay que invertir o cariño o dinero (idealmente, ambas cosas, aunque hemos visto cosas muy buenas con muy poco dinero). No tener ninguna de las dos no solo repercute en el jugador, que pierde la ilusión (y el dinero, que encima esta es la más cara de la zona, lo cual hace una relación calidad-precio especialmente baja), sino en las salas de alrededor, que pueden verse afectadas por la imagen equívoca que alguien puede hacerse.

Duración 60 minutos
Género: Arte y literatura – Espacial
Nº jugadores: 5
Precio:

60 €

Dificultad: 2,5 sobre 5

PUNTUACIÓN:

gatomantes the secret.png

NOTA MEDIA: 4,47

OTROS JUGADORES OPINAN:

tripadvisor 2

CONTACTO:

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